¿De qué va?
Cinco personas quedan atrapadas en un ascensor. Una de ellas é un diávolo.

Se parece a…
A un episodio decentillo de The Twilight Zone, pero en color, y con la aterciopelada voz de M. Night Shyamalan sustituyendo al mítico Rod Serling.

¿Susto o muerte?
Si las cosas no cambian mucho en los próximos años, llegará un día en el que, al buscar el concepto “caída libre” en la Wikipedia, la foto que acompañará al artículo será una imagen sonriente de Manoj Night Shyamalan. El multialabado director de la atmosférica (y tramposilla) El sexto sentido ha visto como su prestigio (y su cotización en Hollywood) se precipitaba al abismo con el estreno de cada nueva película. Aunque el momento específico en el que esta caída comenzó a ser evidente es aun objeto de discusión incluso entre sus defensores más acérrimos, yo lo situaría en algún momento entre El bosque y La joven del agua (Señales tiene sus problemillas, pero me sigue pareciendo muy defendible). El sonoro fracaso de sus dos últimas películas: El Incidente y Airbender: el último guerrero, no han hecho sino confirmar la difícil situación en la que se encuentra el bueno de Manoj.

Pero que nadie se alarme. Shyamalan es un tipo listo, y tiene un plan de emergencia. Si su estrella como director deja de brillar… quizá sea el momento de concentrarse en sus habilidades como demiurgo y productor, dejando a otros hacer el trabajo sucio. De eso trata precisamente The Night Chronicles, una trilogía de películas basadas en ideas del director indo-estadounidense, pero escritas y dirigidas por jóvenes promesas del género fantástico.

La primera entrega del proyecto, Devil es la que nos ocupa. Una cinta pequeñita, muy alejada del aire de “película-evento” que hasta ahora precedía a todas las películas de la factoría Shyamalan. El director es John Erick Dowdle, responsable de Quarantine y The Poughkeepsie Tapes que, sin grandes alardes, consigue un thriller sobrenatural efectivo y compacto (dura unos 80 minutos), que maneja con habilidad la conocida estructura de 10 Negritos.

La película  alterna, fundamentalmente, dos escenarios: el ascensor donde los protagonistas han quedado atrapados (en el que poco a poco empiezan a haber más fiambres que personas) y la sala de seguridad del edificio, donde un policía ex alcohólico (cómo no) va descubriendo la verdad con la ayuda de un par de vigilantes del mismo. Las muertes y los previsibles momentos de tensión entre los atrapados se suceden a buen ritmo, consiguiendo que la cinta no aburra jamás, pero el ritmo impuesto por Dowdle no impide que ciertos aspectos lastren significativamente el resultado final.

Para empezar, tenemos la innecesaria voz en off del propio M. Night Shyamalan, adelantándonos sobre los títulos de crédito lo que vamos a ver. Una voz que vuelve a aparecer de manera esporádica a lo largo del metraje para aclararnos ciertas cosas (fundamentalmente, las que no necesitan aclaración). Luego, nos encontramos con una de las lacras sistemáticas de las últimas muestras del género fantástico: los personajes son poco más que meros clichés. Por otro lado, se abusa de la banda sonora para crear un ambiente enrarecido. Pero lo más sangrante es la conveniente (para el guionista) existencia de un ridículo personaje que solo está en la película para contarles a todos los demás lo que está pasando. Un recurso efectivo, cuando se consigue camuflar con sutileza. Este, lamentablemente, no es el caso.

En cualquier caso, Devil da lo que promete: un thriller sobrenatural honesto y sin pretensiones de ser particularmente memorable. Curiosamente, todo lo contrario de lo que suelen ofrecer las películas dirigidas últimamente por Shyamalan.

Esta crítica ya apareció publicada en sustoymuerte.com el 17 de diciembre de 2010. Hoy la recuperamos con motivo del estreno en cines de la película.

Categorías: Antiguo, Archivo

Deja tu cometario